Guías técnicas Procedimiento de campo

Prueba de riego por gravedad

Un procedimiento de campo para evaluar la calidad actual del riego y obtener los datos necesarios para diseñar el riego por gravedad óptimo.

Técnico midiendo el avance del frente de agua en un surco durante una prueba de riego por gravedad
Introducción

Del 50% a más del 80% de eficiencia

El riego por gravedad sigue siendo la práctica más extendida en la agricultura; sin embargo, su eficiencia promedio suele ser inferior al 50%. A pesar de este escenario, la experiencia en capacitación técnica ha demostrado que es totalmente factible elevar estas eficiencias por encima del 80% mediante un diseño adecuado.

Para lograr dicho diseño, es indispensable calibrar los parámetros hidrodinámicos del suelo (Ks y hf). El primer paso para obtener estos valores no ocurre en el gabinete, sino en la parcela: se requiere ejecutar una prueba de riego en campo. El objetivo es evaluar la calidad actual del riego y obtener datos precisos sobre el avance, la recesión y los caudales que ingresan al surco o melga.

Preparación

Requerimientos previos y materiales

Antes de iniciar, es fundamental conocer las características básicas del sitio: la textura del suelo, las dimensiones de la parcela (ancho y longitud), la pendiente longitudinal, el espaciamiento de surcos o ancho de melgas, y el cultivo establecido.

Medición de flujo

Cubeta o jarra graduada, cronómetro y bolsa gruesa de plástico para captar el chorro de agua.

Distancia y tiempo

Odómetro o cinta métrica (mín. 30 m), estacas con banderines (mín. 5) y cronómetro.

Registro de campo

Formato de lectura de campo, libreta y pluma.

Equipo personal

Botas de hule adecuadas para caminar surcos y canales con agua.

Ejecución

Procedimiento de tres etapas

El desarrollo de la prueba se divide en tres etapas críticas: caracterización de la fuente, implementación en la parcela y monitoreo del evento de riego.

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    Caracterización de la fuente de energía y bombeo

    Cuando el riego se realiza con agua de origen subterráneo, es fundamental vincular el consumo energético con el volumen de agua aplicado. Se inicia tomando las lecturas del medidor de CFE (kW-h) y del medidor de flujo del pozo (volumen acumulado), para establecer una línea base de consumo. También se registran las características del tren de descarga: tipo y potencia (HP) de la bomba, niveles estático y dinámico, y el gasto instantáneo que marca el medidor de flujo. Al final de la prueba, se toman nuevamente ambas lecturas para determinar el uso de energía por metro cúbico de agua utilizado y, por tanto, el costo por metro cúbico.

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    Implementación en la parcela

    Ya en la parcela, se colocan estacas con banderines a lo largo del sentido del riego. Estas deben distribuirse a distancias equidistantes (cada 15, 20 o 30 metros, según la longitud del surco).

    Antes de aplicar el agua, se determina el contenido de humedad inicial del suelo, dato crucial para el balance de volumen. Esto puede realizarse mediante gravimetría o equipos como el TDR.

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    Ejecución y monitoreo del riego

    El riego inicia abriendo el número de surcos o melgas habituales por tendido, tal y como lo hace el productor. Se anota la hora exacta de inicio en el formato de campo. A partir de aquí, se monitoran dos variables: el avance superficial y el caudal de entrada.

    A. MONITOREO DE LAS FASES DE RIEGO

    El comportamiento del agua en superficie se divide en cuatro fases; para la calibración, nos enfocamos en el Avance y la Recesión:

    • Fase de avance: Comienza con la entrada del agua y termina cuando el frente llega al final de la parcela. Se registra el tiempo en que el frente de agua alcanza cada estaca. El criterio para tomar la lectura es cuando el agua ha llegado al 50% + 1 de los surcos evaluados.
    • Fase de recesión: Una vez que se corta el riego (se registra la hora de corte), el agua comienza a infiltrarse y desaparecer de la superficie. Se registran los tiempos en que el brillo del agua desaparece en cada estaca, utilizando el mismo criterio (50% + 1) que en el avance.

    B. AFORO DE CAUDALES DE ENTRADA

    Mientras ocurre el avance, es necesario medir cuánta agua entra realmente a cada surco. En sistemas de compuertas, se utiliza el método volumétrico: se captura el flujo de la compuerta con la bolsa de plástico y se mide el tiempo que tarda en llenar un volumen conocido en la jarra graduada.

    Nota técnica: Si el frente de avance es uniforme, se puede aforar una muestra representativa de compuertas y promediar el caudal. El gasto total es el promedio multiplicado por el número de compuertas abiertas. Este dato permite calcular la eficiencia de conducción y el volumen parcelario real.

Cierre y conclusión

La prueba termina — ahora diseña

La prueba concluye en campo cuando se toma la última lectura de la fase de recesión: el momento en que el brillo del agua desaparece en la última estaca.

La ejecución disciplinada de este procedimiento proporciona los insumos necesarios: tiempos de avance y recesión, geometría del surco y caudales de entrada. Con esta información, es posible utilizar software especializado (como RISUR) para calibrar los parámetros Ks (conductividad hidráulica) y hf (potencial de presión en el frente de humedecimiento). Estos parámetros son la llave maestra para diseñar el riego parcelario, permitiendo proponer tiempos y gastos óptimos que aseguren una alta eficiencia de aplicación y uniformidad.

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